Cómo amoldar zapatos nuevos sin dolor: métodos probados


Los zapatos nuevos pueden doler y rozar antes de que se ajusten a su pie. Aprenda métodos comprobados para ablandar los zapatos que lo ayudarán a evitar dolores y ampollas innecesarios.

¿Por qué pueden doler los zapatos nuevos?

Cada nuevo par de zapatos requiere un período de adaptación, tanto del zapato como del pie. Este es un proceso completamente natural por el que debe pasar casi todo tipo de calzado. El cuero natural es inicialmente rígido e inflexible, y sólo después de algunos usos comienza a ablandarse y adaptarse a la forma individual del pie. Los materiales sintéticos se comportan de manera similar, aunque suelen ser menos flexibles y más difíciles de separar.

Los lugares más frecuentemente expuestos a la abrasión son el talón, el bulto del tendón de Aquiles, los bordes laterales del pie y el dedo meñique. Si los zapatos te aprietan un poco o tienen el tacón rígido, el problema será aún más intenso. La buena noticia: existen varios métodos probados que pueden acortar drásticamente este período y hacer que romper los zapatos sea mucho menos doloroso.

Métodos para ablandar los zapatos en casa.

El primer método y el más sencillo: ponerse zapatos nuevos en casa. Comience con sesiones cortas: de 15 a 30 minutos al día durante los primeros días. De esta manera la piel comenzará a desmoronarse lentamente sin exponer tus pies a horas de dolor.

Los calcetines gruesos son un truco clásico: ponte los calcetines más gruesos que tengas, luego toma tus zapatos y camina con ellos por la casa durante una o dos horas. También puede combinar este método con un secador de pelo: caliente el zapato durante varias docenas de segundos en lugares demasiado apretados, luego póngase inmediatamente calcetines gruesos y comience a caminar. El calor suavizará el material y hará que el zapato se ajuste más rápido a tu pie.

El método del hielo

Original pero efectivo: llena dos bolsas ziplock herméticas con agua, mételas dentro de los zapatos para que llenen todo el interior y luego mete los zapatos en el congelador durante la noche. El agua se congela y se expande, estirando el material desde el interior. Después de retirarlo, espere hasta que el hielo comience a derretirse y solo entonces retire las bolsas. Este método funciona especialmente bien con zapatos de cuero.

Preparaciones y aerosoles que ayudan a que los zapatos se adapten.

Hay muchos productos disponibles en el mercado diseñados específicamente para estirar y suavizar los zapatos. El spray para ensanchar zapatos de cuero natural es una de las opciones más populares: se aplica directamente en lugares secos o húmedos y se coloca el zapato inmediatamente. El material se vuelve más flexible y se adapta mejor al pie.

Las lociones y cremas para cuero, utilizadas con regularidad, no sólo ayudan a que los zapatos se desgasten, sino que también protegen el cuero para que no se agriete y pierda color. Aplíquelos especialmente en los lugares donde el zapato ejerce presión: el talón, el dobladillo y la zona de los dedos. Los preparados a base de cera o lanolina se recomiendan especialmente para zapatos de piel lisa.

¿Cómo proteger tus pies al caminar?

Incluso si utiliza todos los métodos anteriores, amoldar sus zapatos puede ser un proceso un poco doloroso. Sin embargo, algunos cambios te permitirán minimizar el riesgo de abrasión: aplica parches en el talón como medida preventiva en las zonas sensibles antes de que aparezca una ampolla. Se trata de una protección barata y extremadamente eficaz.

Puede aplicar un gel o barra especial para abrasiones directamente sobre la piel del pie o en el interior del zapato; reduce la fricción y protege la delicada piel. Estos productos se pueden encontrar en la mayoría de farmacias y zapaterías. Recuerde también que nunca debe usar zapatos nuevos para una caminata larga o una salida el primer día; planifique el primer uso para un viaje corto con la posibilidad de regresar a casa rápidamente.

¿Cuándo se desgastan los zapatos?

A veces, a pesar de todos tus esfuerzos, los zapatos simplemente no quieren romperse. Esto suele ocurrir cuando son al menos medio número más pequeños o cuando el corte del zapato es fundamentalmente incompatible con la forma de su pie (por ejemplo, una punta puntiaguda para un pie ancho). En tal situación, vale la pena acudir a un zapatero, que puede estirar los zapatos mecánicamente con una horma especial; cuesta varias docenas de zlotys y puede ahorrarle mucho dolor.

Sin embargo, si los zapatos siguen siendo incómodos, es mejor revenderlos o devolverlos que trabajar demasiado los pies. Un buen calzado, comprado en la talla adecuada y con un corte que se adapte a tu pie, requerirá un mínimo de adaptación. Por eso es tan importante medir los zapatos antes de comprarlos y prestar atención no sólo a la estética, sino también a la forma en que un modelo determinado se adapta al pie. ¡Visita KeeShoes y encuentra zapatos que te encantarán desde la primera vez que los uses!