¿Callos, ampollas, abrasiones? ¡Tenemos una solución!


Los zapatos rígidos y que no le quedan bien pueden hacerle la vida imposible. Las abrasiones dolorosas se profundizan con cada paso posterior y ¿te preguntas si se pueden prevenir? ¡Estás en el lugar correcto! En nuestra guía encontrará métodos probados para los zapatos que rozan.

¿Por qué me rozan los zapatos?

En muchos casos, las abrasiones en los pies se deben a zapatos demasiado rígidos y mal ajustados. En primer lugar, a la hora de elegir zapatos, asegúrese de que sean lo suficientemente flexibles. Deben doblarse sin mayores problemas cuando estás de puntillas.

Otra causa del roce de los zapatos es la talla incorrecta. Tanto los zapatos demasiado grandes como los demasiado pequeños pueden hacerte la vida imposible, forzando tus pies y provocando dolorosas ampollas. Recuerde que la talla del zapato puede cambiar con la edad. Por este motivo, no insistas en usar la misma talla toda la vida y comprueba periódicamente que te sigue quedando bien.

Ciertas deformidades del pie, como los hallux, también pueden contribuir al roce de los zapatos. La presión que ejercen sobre ellos los zapatos demasiado estrechos puede provocar abrasiones dolorosas.

¡Afortunadamente, sabemos cómo solucionar este problema! Descubra nuestros métodos probados que le ayudarán a afrontar este problema de una vez por todas.

#1 Combina tu talla de zapato

Al comprar zapatos, elija un modelo que le quede bien. En otras palabras, el talón no debe deslizarse dentro del zapato y los dedos no deben rozar la parte delantera del zapato.

Los zapatos demasiado ajustados pueden hacer que los dedos de los pies y los talones tengan muy poco espacio. Como resultado, puede esperar abrasiones dolorosas e incluso problemas en las uñas. Del mismo modo, los zapatos demasiado holgados hacen que el pie se deslice hacia adelante y hacia atrás con cada paso, provocando fricción adicional y contribuyendo a la formación de ampollas.

Para evitar esto, ate bien los zapatos para evitar que el talón se mueva. Otra solución probada es usar calcetines más gruesos. Si todavía sientes que tus pies tienen demasiado espacio, considera reemplazar tus zapatos por unos más pequeños.

#2 No uses zapatos sin usar

¿Tus zapatos nuevos, recién sacados de la caja, se ven tan fenomenales que casi de inmediato quieres mostrárselos al resto del mundo? ¡Instante! Es una buena idea ponerse un par de zapatos nuevos antes de salir a caminar mucho.

Úselos para distancias cortas o úselos en la casa mientras realiza las tareas cotidianas. De esta forma podrás separarlos rápidamente, asegurando un ajuste perfecto.

#3 Reemplace el inserto

Si experimentas abrasiones en tus pies, puede deberse a que la plantilla es demasiado gruesa. En esta situación, será suficiente sustituirlo por un inserto más fino. Esto le dará más espacio a tus pies y evitará que se formen ampollas.

En algunos casos, puede ser necesario comprar una plantilla ortopédica específica que funcionará bien en caso de pie plano o callos.

#4 Evite los dedos de los pies puntiagudos

Los dedos de los pies en punta lucen increíbles, especialmente con zapatos de tacón alto. Sin embargo, asegúrese de que sus dedos no queden aplastados. De lo contrario, además de las abrasiones, puedes sufrir juanetes o incluso daños en los nervios.

Para evitarlo, no es necesario que deje de usar zapatos con punta. Llévalos en ocasiones especiales y elige zapatos de punta redonda para el día a día.

#5 Mantén tus pies secos

Si tienes problema de rozaduras, el problema puede ser que tus pies suden en exceso. Para eliminar la humedad, cámbiate los calcetines con regularidad y, antes de ponértelos, espolvorea tus pies con talco especial o rocíalos con un spray específico.

La humedad del sudor no es la única causa de los callos y las ampollas. Las condiciones de humedad son igualmente problemáticas. Entonces tu piel se vuelve más susceptible a la fricción y a la formación de ampollas. Cuando salgas a caminar por charcos, asegúrate de que tus zapatos no se mojen.

#6 Crea una capa protectora

Algunas áreas del pie son propensas a tener ampollas, especialmente cuando usas zapatos nuevos. Antes de sellar una abrasión después de que se produzca, actúe de forma preventiva.

Un parche aplicado en un área potencialmente propensa a tener ampollas creará una capa adicional de protección y ayudará a prevenir la formación de ampollas. También puede resultar útil usar calcetines más gruesos.

#7 Reemplaza tus zapatos

Reemplazar tus zapatos es un hábito relativamente costoso, pero extremadamente importante, que vale la pena implementar. Incluso si su par de zapatos favoritos todavía está en buenas condiciones, vale la pena considerar si las suelas se han desgastado.

De lo contrario, puede experimentar diversos dolores en las articulaciones de los pies, tobillos, rodillas o caderas, que pueden provocar abrasiones dolorosas.

¿Qué hacer si aparece una ampolla?

Si aparece una ampolla, es buena idea dejar de caminar. Continuar moviéndose a pesar del dolor intenso puede contribuir a una rotura incontrolada de la vejiga o incluso a una infección. Si la causa del roce son los calcetines enrollados, quítate el zapato lo antes posible, coloca una tirita sobre la ampolla y ponte los calcetines correctamente.

Prevenir es mejor que curar

Caminar es sin duda una de las formas de ejercicio más fáciles y accesibles… siempre que no sufras dolores en los pies que te provocan escalofríos y dolorosas ampollas a cada paso que das. 

Sin embargo, no sustituyas la caminata por sentarte en el sofá viendo la televisión. Simplemente sigue nuestros consejos y podrás disfrutar fácilmente del encanto de las cuatro estaciones. 

Si ninguno de los métodos comentados le ayudó a combatir las abrasiones y el dolor aún persiste e interfiere con su funcionamiento normal, afectando su calidad de vida, asegúrese de consultar a un médico. Quizás el problema sea más complicado y se necesite ayuda profesional.